17 COSAS QUE CAMBIAN PARA SIEMPRE CUANDO VIVES EN OTRO PAÍS

by Angie Castells

A punto de preparar nuestra tercera mudanza en pocos años, miro hacia atrás y sé que apretujar nuestra vida en una maleta y mudarnos a otro país fue una de las mejores decisiones que hemos tomado jamás. Porque cuando te marchas, cuando conviertes tu vida en viaje e incertidumbre, creces.

Te enfrentas a nuevos retos, descubres en ti facetas que desconocías, te sorprendes y te dejas sorprender por el mundo. Aprendes y amplías tus perspectivas. Desaprendes y, a base de algún golpe y unas cuantas lecciones, creces en humildad. Evolucionas. Añoras… y creas recuerdos que ya no te abandonarán. Si alguna vez has vivido o viajado durante una temporada lejos de casa, seguro que te sientes identificado con estas 17 cosas que cambian cuando vives en otro país.

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1. La adrenalina no te abandona.

Desde el momento en el que decides marcharte, tu vida se convierte en un vaivén de emociones, de lo inesperado, de aprendizaje e improvisación. Los sentidos nunca duermen, y durante un tiempo destierras la palabra rutina de tu vocabulario para dejar paso a la adrenalina. Nuevos lugares, nuevas costumbres, nuevos retos, nuevas personas… La sensación de comenzar de cero debería asustarte, pero resulta adictiva.

2. Pero, a la vuelta… todo sigue igual.

Así que, cuando vuelves unos días al hogar, te sorprende que todo siga igual. Tu vida ha cambiado a un ritmo frenético, y llegas cargado de vivencias y con unos días de vacaciones por delante. Pero en casa todo transcurre a su ritmo habitual. Los demás siguen haciendo malabarismos con las obligaciones cotidianas, y comprendes… que la vida no se detiene para ti.

3. Te faltan, y te sobran, las palabras.

Cuando te preguntan cómo va todo, te cuesta encontrar palabras adecuadas. Luego, sin embargo, tienes que morderte la lengua porque a mitad de cada conversación te acuerdas de mil y una anécdotas y no quieres parecer pretencioso o agobiar a los demás con batallitas de «tu otro país».

4. Comprendes que la valentía está sobrevalorada.

Muchas personas te dirán que eres valiente, que también querrían marcharse, pero no se atreven. Y tú, aunque también tuviste miedo, sabes mejor que nunca que la valentía constituye, quizás, un 10% de las grandes decisiones. El 90% restante son las ganas. ¿Te apetece? Hazlo. Cuando damos el salto, ya no hay valientes ni cobardes: pase lo que pase, te enfrentas a ello.

«It’s a dangerous business, Frodo, going out your door. You step onto the road, and if you don’t keep your feet, there’s no knowing where you might be swept off to.»

«Es peligroso, Frodo, cruzar tu puerta. Pones el pie en el camino y, si no vigilas tus pasos, nunca sabes a dónde te pueden llevar».
5. Y, de repente, eres más libre.

Es probable que seas tan libre como antes, pero la sensación de libertad, ahora, es distinta. Si has escapado de la comodidad y has logrado que todo funcione a cientos de kilómetros de tu hogar, sientes que puedes hacer cualquier cosa.

Ilustración de Aldo Tonelli

6. Dejas de hablar un idioma en concreto.

Unas veces se te escapa una palabra en otro idioma; otras solo se te ocurre una manera de describir algo… con aquella expresión perfecta que no está en el idioma adecuado. Cuando convives con una lengua extranjera, aprendes y desaprendes a la vez. Mientras interiorizas referentes culturales e insultos en tu segunda lengua, te sorprendes esforzándote en leer en tu lengua materna para que no se oxide. Como cuando Homer fue a una cata de vinos y se le olvidó cómo conducir.

7. Aprendes a despedirte… y a disfrutar.

Pronto te das cuenta de que, ahora, muchas cosas y personas son de paso, y el valor de la mayoría de situaciones se relativiza. Perfeccionas el equilibro entre crear lazos y saber desprenderte de objetos y recuerdos: una lucha perpetua entre nostalgia y pragmatismo.

8. Vives con dos de todo.

Con dos tarjetas SIM (una de ellas repleta de teléfonos de todos los rincones del mundo), con dos carnés de la biblioteca, con dos cuentas bancarias, con dos tipos de moneda que siempre, no sabes cómo, acaban mezclándose cuando vas a pagar algo.

9. ¿Normal? ¿Qué es normal?

Vivir en otro país, como viajar, te enseña que «normal» significa social o culturalmente aceptado. Así que, cuando te sumerges en otra cultura y en otra sociedad, tu concepto de normalidad se resquebraja. Aprendes que hay otras formas de hacer las cosas y, al cabo de un tiempo, tú también adoptas aquella costumbre antes impensable. También te conoces mejor a ti mismo, porque descubres cuáles son las cosas en las que de verdad crees y cuáles, en cambio, son aprendidas.

10. Te conviertes en un turista en tu propia ciudad.

Aquella atracción turística que tal vez no hubieras visitado en tu país se suma a la lista de lugares que ver en tu nuevo hogar, y pronto te conviertes en un experto en la ciudad. Pero, cuando alguien viene de visita unos días y te pide recomendación, te cuesta escoger unas pocas actividades: si fuera por ti, ¡les recomendarías visitarlo todo!

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11. Aprendes a ser paciente y a pedir ayuda.

En otro país, la tarea más sencilla puede convertirse en un reto. Tramitar papeles, encontrar la palabra adecuada, saber qué autobús tomar. Siempre hay momentos de desesperación, pero pronto te armas con más paciencia de la que nunca tuviste, y aceptas que pedir ayuda (en el autobús, en la calle, a tus conocidos) no solo es inevitable, sino muy sano.

12. El tiempo se mide en pequeños momentos.

Como si mirases desde la ventanilla de un coche en marcha, a lo lejos el tiempo parece transcurrir muy lento, mientras que de cerca los detalles pasan a velocidad de vértigo. Desde la distancia, te llegan noticias de cómo sigue la vida en casa: cumpleaños, personas que se van, fechas señaladas que te perderás… En cambio, en tu nuevo hogar, el día a día va muy deprisa. El concepto de tiempo se deforma tanto que aprendes a medirlo en pequeños momentos, ya sea en un Skype con los de siempre o en una cerveza con los nuevos.

13. La nostalgia te invade en el momento más inesperado.

Un alimento, una canción, un olor. Cualquier pequeñez basta para que, de repente, te inunde la añoranza. Echas de menos detalles que nunca imaginaste (que levante la mano quien haya atesorado un bote de tomate frito como si fuese el Anillo único), y darías lo que fuera para poder transportarte, un instante, a aquel lugar. O para poder compartir la sensación con alguien que te entienda…

14. Pero sabes que no es dónde, sino cuándo y cómo.

Aunque, en el fondo, sabes que no echas de menos un sitio, sino una extraña y mágica conjugación del lugar, el momento y las personas adecuadas. Aquel año en el que viajaste, compartiste tu vida con personas especiales, fuiste tan feliz. En cada lugar donde has vivido queda un pedacito de quien fuiste, pero a veces no basta con regresar a una ciudad para dejar de echarla de menos.

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15. Cambias.

Leerás a menudo que hay viajes que cambian la vida. Y, a pesar de los clichés, vivir en otro país es un viaje que te cambiará profundamente. Sacudirá tus raíces, tus certezas y tus miedos. Vivir en Edimburgo nos cambió para siempre, en muchos sentidos, y si no fuera por aquel tiempo, hoy no estaríamos a punto de dar el siguiente paso en nuestras vidas. Quizás no lo creas antes, o no te des cuenta durante. Pero algún día, lo verás con una claridad pasmosa. Has evolucionado, tienes cicatrices, has vivido. Has cambiado.

16. El hogar cabe en una maleta.

Desde el momento en el que tu vida cabe en una maleta (o, si tienes suerte con tu aerolínea, en dos), lo que entendías por hogar deja de existir. Casi todo lo que puedes tocar con las manos es reemplazable; viajes adonde viajes, acumularás nueva ropa, nuevos libros, nuevas tazas. Pero llegará el día en el que, en tu nueva ciudad, te invada la sensación de estar en casa. El hogar es quien te acompaña, quien dejas atrás, son las calles donde transcurre tu vida. El hogar también son los objetos al azar que pueblan tu nuevo piso, aquellos de los que te desprenderás sin remordimientos cuando llegue el momento de marcharte. El hogar son los recuerdos, las conversaciones en la distancia con familia y amigos, un puñado de fotografías. Home is where the heart is.

© LollyJane

17. Y… no hay vuelta atrás.

Ahora ya sabes lo que significa renunciar a la comodidad, comenzar desde el principio y maravillarte todos los días. Y el mundo es tan grande… ¿que cómo renunciar a seguir descubriéndolo?

Fuente: http://masedimburgo.com/2014/05/10/cosas-que-cambian-para-siempre-cuando-vives-en-otro-pais/#sthash.F3nVTbMr.dpuf

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No és un adeu, és: FINS AVIAT!!!

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Fa uns 5 anys que el Francisco i el Julián em van proposar formar part d’un equip de gent que portava anys treballant i fent política per Òdena.

Sense saber molt bé on em ficava, m’agradava la idea de pertànyer a aquell grup de gent, que em va acollir des del primer moment, i que tenien moltes ganes i energia per millorar el que sempre ha sigut el poble que m’ha vist crèixer.

Em van prometre molta feina i bon ambient. I és el que vaig tenir. Però no em van dir que la política enganxa, que és com un verí que si t’entra a la sang és molt dificil d’evitar. Crec sincerament, que per entendre aquest sentiment, s’ha de viure. La satisfacció de veure els resultats de la feina per la que treballes, pateixes i lluites cada día és una de les millors sensacions que et dóna la política.

Des del principi em vaig abocar a treballar per Òdena, aprenent cada dia dels meus companys i sobretot aprenent del meu “pare polític”, Francisco. I de la mateixa manera que dic que en Francisco és el meu “pare polític”, en Julian Lucha és el meu “Tito polític”, ja que gairebé des de l’inici em va proposar afiliar-me al PSC Partit dels Socialistes de Catalunya. Un partit que tenia les bases ideològiques molt semblants a les meves sobre el que era just i millorable per la nostra societat. El PSC m’ha donat l’oportunitat de formar part de l’executiva del Psc Anoia, de formar-me i ampliar els meus coneixements polítics, d’anar a unes llistes com a candidata al Parlament de Catalunya i sobretot m’ha donat la oportunitat de tenir companys i companyes dels que he aprés i compartit molt bones estones.

Els anys han passat molt ràpid i l’experiència ha sigut més que positiva. Tot i que sento que encara em queda molt per aprendre, m’emporto nous coneixements, amics, amigues, companys i companyes que en aquest curt camí han estat i se que estaràn al meu costat.

M’en vaig orgullosa de la feina que hem fet durant aquests anys a Òdena. I sobretot orgullosa de saber que les coses es poden millorar i canviar amb dedicació i treball. Tot i que és una llàstima no haver pogut acabar projectes com la Biblioteca i el Centre de dia, que malahuradament ara resten aturats. També és dur veure des de l’oposició com una inversió tant important com era la llei de barris, queda en no res i desaprofita milions d’euros que estaven transformant el nostre poble. És molt dur veure com la feina d’un equip de gent que amb dedicació i il·lusió ha treballat de valent per millorar Òdena, ara es ningunejada sense criteris ni valors.

Però m’en vaig sabent que deixo aquí a un grup de gent que encara que sigui des de l’oposició, vetllarà, treballarà de valent i farà tot el que estigui en les seves mans, pel bé i futur d’Òdena. El Fernando, al nostre costat des de fa anys i ara a primera fila. La Sandra una dona jove i preparada, que em recorda moltíssim als meus inicis, i que estic segura que farà una gran feina per Òdena. La Loli és l’estat pur del que sent qualsevol veí o veïna, clara i transparent, una dona lluitadora. I el Joan, que entra al meu lloc, estic convençuda que amb el seu tarannà farà una feina magnífica. Amb la Lourdes, dir-te que que va ser un gran plaer compartir amb tu aquests mesos i que el grup amb tu ha guanyat en qualitat humana, tendresa i força de voluntat.

Siento dejaros a estas alturas, pero vosotros mejor que nadie entendéis que la coyuntura actual, de crisis, paro y recortes que estamos sufriendo, nos obligan a tomar decisiones que cambian por completo el rumbo de nuestras vidas. Por eso siento dejaros solos en este momento donde nuestro trabajo es más importante que nunca, para defender los derechos de aquellos que menos tienen y más lo necesitan. Pero estoy segura y convencida de que seguiréis luchando y trabajando por el bien común y mayor de Òdena, de su gente y de su futuro.

Gracias Francisco, por todo lo que me has enseñado, por la oportunidad que me diste y por todo tu apoyo. Gracias por tu paciencia, por tus consejos (siempre sabios) y por estar siempre ahí, arropándonos a todos. Eres una de las personas más honestas que conozco, más humilde y más justa… Tienes unas cualidades humanas que te hacen ser una persona extraordinaria, pero que pasa desapercibida por esa gran humildad que te caracteríza. Te admiro, siempre serás mi referente político porque siempre he dicho que yo de mayor quiero ser una política como tu. Aunque para eso me quede un largo camíno por recorrer. Si estoy aquí es gracias a ti y para mi eres y serás mi Alcalde.

Gracias a mis compañeros del mandato anterior. A Jaume; que alt vas deixar el llistó amb els numeros i comptes! En 4 anys m’has ensenyat com s’ha de fer un pressupost per treure el major profit per a la gent en temps de crisi. Llàstima que altres no hagin pres nota d’aixó… Andrés eres el ejemplo de como resolver temas con agilidad y sentido común, gracias por hablar y discutir siempre que ha sido necesario!  Victor, que quieres que te diga, que entre tu y Emilio no sólo érais la representación del barrio, sino tambien fuímos parte de la nueva sabia del mandato, los tres novatos. Con vosotros he crecido y aprendido. Y de la misma manera sé que yo volveré algun día, también se que vosotros dos volveréis algun día, porque Òdena no puede prescindir que personas y políticos como vosotros. A tod@s, os quiero!!!

Gràcies als tècnics i treballadors de la casa, grans professionals dels que també he aprés moltíssim durant aquests anys.

I sobretot gràcies als meus pares, germanes i parella. Està clar que des de que vaig començar aquest camí no ho vaig fer sola. Sempre han estat al meu costat i moltes vegades fins i tot han patit més ells que jo. Potser la gent no és conscient de que quan una persona entra en el món de la política té darrera una família que sense tenir cap culpa pateix crítiques i mentides, que no formen part de la veritable política, però que no sempre tothom és capaç de diferenciar… Papa y mama gracias por estar siempre ahí. Giaco, grazie amore.

I per últim, només afegir, que aixó no és un adeu, sino un fins aviat perque penso tornar quan les circumstàncies m’ho permetin i seguir treballant per Òdena, amb un equip de gent fantàstica que seguirà vetllant pels interessos generals del poble.

Ahorrarse una comisión…

Soy usuaria (y frecuente) de Ryanair… De hecho mi primer post fue sobre esta compañía…

Hasta el 1 de Enero de este 2010, cuando comprabas cualquier billete a través de su web, en el momento de pagar podías elegir con que tarjeta pagar. La Visa, Mastercard o ELV comportaban una comisión por efectuar la transferencia electronica. (El tema de lo abusivas que son estas comisiones son tema para otro post…).  Pero si pagabas con una Visa Electron, la comisión era 0€. Así que supongo que muchos usuarios tenía una tarjeta prácticamente solo para sacar billetes de avión por internet.

¿Qué ha cambiado?…

Ryanair ha cambiado sus contratos con estas compañías, y ahora al pagar con una Visa Electron te cobran una comisión de 5€ por trayecto. Es decir 10€ más por un billete de i/v.

La única tarjeta que no comporta pagar esta comisión es la Mastercard Prepago. Y harta de pagar 20€ más por cada 2 billetes que compraba, ayer me puse manos  la obra y ya tengo encargada mi Mastercard Prepago. Pero como he visto que no es una tarjeta habitual, ni “fácil” de conseguir, he decidido comentarlo por si a alguien le puede interesar hacerse con una de estas.

Esta tarjeta, como su propio nombre indica, es “prepago”, es decir que la tienes que ir recargando como si fuera una tarjeta telefónica. La entidad bancaria con la que habitualmente trabajo no sabía ni que existía… Así que buscando, buscando, he averiguado que “La Caixa” tiene una “cybertarjeta” o algo parecido que a día de hoy, Ryanair la reconoce como Mastercard Prepago. Pero con el pequeño apunte de que “La Caixa” te cobra 1€ de comisión cada vez que haces una recarga… Como no… Comisiones por todas partes…

Así que si me hago una tarjeta para no pagar comisiones de un lado, pero me las cobran por otro, no tiene gracia… Y seguí buscando hasta encontrar en Banesto la solución gratuita a todo este jaleo de comisiones. La tarjeta Mastercard Prepago que Banesto tiene. La puedes pedir a través de su web http://bit.ly/9VYAjV Bueno, y no es una tarjeta normal. Es la tarjeta del Sevilla F.C. Es completamente gratuita, tanto de mantenimiento, como para hacer recargas…Y te llega en unos 4-6 días a la sucursal que pidas… Así que hincha del Sevilla para pagar los billetes y lo que haga falta!!! (Pero mi corazón sigue siendo blanquiazul, eso que nadie lo dude!!!) 😉

Bromas a parte, he pensado interesante en compartir esta información, para que el que viaje frecuentemente con compañías que cobran estas comisiones abusivas (por no hacer nada), tenga la opción de pedir esta tarjeta que te ahorrará unos euros en cada viaje.

Que tengáis un buen vuelo!!! Ah… Y para todo lo demás… 😉